La noticia de la creación de las campañas “informativas” en conciertos y eventos para fomentar la participación del voto en las próximas elecciones europeas de los adolescentes, vamos con 16 años, me dirán, me ha llamado la atención, porque hay un doble rasero, si es Institucional es bueno, y si fuera un partido o varios, ¿sería lo mismo?,
Supongo que además al menos habrán pensado en su público objetivo, y establecido reglas, porque no todos son seguidores o fans de Taylor Swift y les gustan otros como pueden ser Booba, Nekfeu, Ninho, SCH, Jul, Orelsan, Vald, Gims, y otros. Muchos son franceses y belgas de origen magrebí, y desde luego son ciudadanos y votantes, ¿a estos también se le daría la subvención?
Pero ahora imaginemos que, si en vez de contratar a no se sabe quién, hubiera contrato a Taylor Swift, y su actual gira europea, que empezó en Paris, y llega a España en breve, seria una perfecto” altavoz institucional” pero solo para algunos, no todos.
Mi pregunta es como en un escenario” distópico” donde la política y el entretenimiento se fusionan de manera preocupante, y se concentra en un concierto ilustra cómo la manipulación política podría infiltrarse en eventos culturales para influir en las opiniones y comportamientos de la población/ votan antes.
Imaginemos un concierto de Taylor Swift que se convierte en una plataforma para una campaña promocionada por un partido político tanto en Estados Unidos como en Europa.
Estados Unidos
En Estados Unidos, el concierto de Taylor Swift se transforma en un espectáculo políticamente cargado, promovido por un partido político con el objetivo de movilizar a los seguidores de Swift para respaldar sus políticas y candidatos.
- Decoración y Anuncios Políticos: El estadio donde se lleva a cabo el concierto está adornado con carteles y pancartas que promueven las políticas del partido. Los anuncios políticos se proyectan en pantallas gigantes entre las presentaciones de Taylor Swift, transmitiendo mensajes partidistas.
- Discurso Político de Apertura antes o después de lo “teloneros”: Antes de que Taylor Swift suba al escenario, un portavoz del partido realiza un discurso, destacando los logros del partido y las amenazas percibidas por parte de sus oponentes,
- Merchandising Los puestos de venden no solo productos relacionados con Taylor Swift, sino que regalan también artículos del partido político, como camisetas, gorras y pines, alentando a los asistentes a comprar estos productos como una muestra de apoyo político mediante “donativos”.
Europa
En Europa, el concierto de Taylor Swift se convierte en un escenario para una campaña promovida por un partido político progresista, con el objetivo de movilizar a los jóvenes para que participen en el proceso político y respalden políticas que promuevan la igualdad y la justicia social.
- Actividades de Concienciación Política: Antes del concierto, se organizan actividades de concienciación política fuera del recinto. Voluntarios del partido distribuyen folletos informativos y organizan debates sobre temas políticos relevantes.
- Discurso de Taylor Swift: Durante el concierto, Taylor Swift incluye discursos entre canción y canción, abordando temas políticos como la igualdad de género, la inclusión y el cambio climático, e instando a sus seguidores a ser activos en la política.
- Zonas de Votación: Dentro del recinto, se instalan zonas de votación donde los asistentes pueden registrarse para votar y obtener información sobre cómo participar en las próximas elecciones, promoviendo la importancia del voto entre los jóvenes.
Legalidad y Consideraciones Éticas
La legalidad y las implicaciones éticas de utilizar un concierto de Taylor Swift para promover campañas políticas varían significativamente entre Estados Unidos y Europa.
Estados Unidos:
- Libertad de Expresión: La Primera Enmienda garantiza la libertad de expresión, permitiendo a individuos y organizaciones expresar sus opiniones políticas, incluyendo durante un concierto.
- Leyes de Financiación de Campañas: La Comisión Federal de Elecciones (FEC) regula la financiación de campañas políticas. Si el concierto se utiliza para promoción política, podría considerarse una contribución en especie a la campaña, requiriendo cumplimiento con las regulaciones de divulgación y límites de contribución.
- Uso de Instalaciones Públicas: Si el concierto se realiza en un recinto público, pueden aplicarse leyes locales y estatales que regulan el uso de instalaciones públicas para eventos políticos.
- Consentimiento del Artista: Taylor Swift debe dar su consentimiento para que su concierto sea utilizado con fines políticos, implicando un acuerdo contractual claro entre ella, su equipo y el partido político.
Europa:
- Leyes de Financiación de Campañas: Los partidos deben declarar todas las contribuciones y gastos de campaña, y utilizar un concierto para promoción política estaría sujeto a estas regulaciones.
- Regulaciones de Propaganda Electoral: Muchos países europeos tienen leyes que regulan la propaganda electoral, limitando o regulando la promoción política en eventos culturales.
- Derechos del Artista: Taylor Swift tendría que consentir explícitamente el uso de su concierto para promover un partido político, implicando negociaciones contractuales claras.
- Regulaciones de Eventos Públicos: Las leyes locales y nacionales sobre eventos públicos y actividades políticas serían aplicables, imponiendo posibles restricciones adicionales.
Consideraciones Éticas:
- Manipulación del Público: Utilizar un concierto para promover agendas políticas puede ser visto como manipulación del público, especialmente si los asistentes no están al tanto de la intención política del evento.
- Integridad Artística: La integridad artística de Taylor Swift podría ser cuestionada si su plataforma es utilizada para fines políticos específicos, alienando a parte de su base de fans.
- Transparencia y Consentimiento Informado: Es crucial que los asistentes sean informados sobre la naturaleza política del evento para tomar una decisión informada sobre su asistencia.
Conclusión
La utilización de un concierto de Taylor Swift para promover una campaña política podría ser legal bajo ciertas condiciones en Estados Unidos y Europa, pero plantea serias cuestiones éticas y regulatorias. Es esencial asegurar la transparencia, el consentimiento del artista y el cumplimiento de las leyes de financiación de campañas y propaganda electoral. Además, se deben considerar las implicaciones éticas para evitar la manipulación del público y mantener la integridad del evento como un espacio de entretenimiento y expresión artística.