Gracias, mi Señor@… mi inspirador jef@… Pero que bien me trabajas…lo hace mejor que yo (y que la IA)
Tengo que reconocerlo que suerte tengo, con mi jefe…no quiero otro… este ya me llevara al paro un poco mas tarde, pero seguro. Eso me dé estabilidad mental…Qué bien me trabaja mi jefe.
No tengo que preocuparme por nada.
- Decide por mí
- Corrige por mí
- Piensa por mí
- Reescribe mis textos
- Ajusta mis informes
- Mejora mis presentaciones
- Y últimamente también… usa la inteligencia artificial por mí.
Un sistema muy completo.
Hay gente que tiene que tomar decisiones y asumir responsabilidades: Yo no.
Mi jefe ya se ocupa.
LA TRANQUILIDAD DE NO PENSAR
Trabajar con mi jefe tiene ventajas evidentes.
Nunca tengo que preguntarme:
- ¿Cuál sería la mejor solución?
- ¿Qué haría yo?
- ¿Cómo mejoraría esto?
Porque sé que al final ocurrirá lo inevitable:
Mi jefe lo cambiará.
Y esa certeza produce una tranquilidad extraordinaria.
¿Para qué complicarse?
EL CRECIMIENTO PROFESIONAL, ESA INCOMODIDAD INNECESARIA Y SOBREVALORADA
Dicen que en el trabajo hay que crecer.
Pero crecer implica cosas incómodas:
- Equivocarse
- Decidir
- Arriesgar
- Asumir responsabilidades
Por suerte, mi jefe me protege de esas experiencias peligrosas.
- Si algo puede salir mal, interviene.
- Si algo puede decidirse, decide.
- Si algo puede mejorarse, lo mejora él.
Así puedo mantenerme estable.
Igual de competente que hace años.
Una continuidad admirable.
LA OPTIMIZACIÓN DEL PENSAMIENTO
Al principio cuesta adaptarse.
Uno llega proactivo, con iniciativa, e ideas:
- «Podría hacerlo así»
- «Se me ocurre esto»
- «Quizá deberíamos…»
Pero con el tiempo se aprende.
Ahora mi proceso mental es más eficiente:
- Mejor pregunto
- Mejor espero
- Mejor que decida él
Algunos lo llaman microgestión. Yo le llamo “optimización del pensamiento”.
Con el tiempo el “control” deja de ser externo y pasa a ser interno ya me he “domesticado”: Mi jefe ya no necesita controlarme tanto.
Yo mismo me controlo.
Y en ese momento el crecimiento se detiene sin hacer ruido, en silencio…
EL “TAMAÑO PSICOLÓGICO” DEL EQUIPO
Este sistema no solo organiza el trabajo, además define el lugar de cada uno.
Cada vez que mi jefe:
- Rehace un informe
- Cambia decisiones
- Corrige detalles mínimos
- Interviene sin avisar
- Decide antes de preguntar
Aparece un mensaje silencioso:
«Aquí el que sabe soy yo.»
Y poco a poco uno ocupa menos espacio.
No de la forma dramática y preocupante del principio: De forma práctica.
LA PÉRDIDA SILENCIOSA DE INICIATIVA
Después de un tiempo uno aprende algo fundamental:
No merece la pena complicarse demasiado, porque:
- Se sigue trabajando.
- Se sigue cumpliendo.
Pero se deja de:
- Proponer
- Explorar
- Experimentar
- Arriesgar
No es desinterés solo adaptación.
Una adaptación perfectamente “racional” a un entorno donde las decisiones siempre terminan en el mismo sitio.
MI JEFE ES IMPRESCINDIBLE PARA MÍ.
Mi jefe alcanza entonces su forma perfecta:
Ser absolutamente imprescindible.
- Nada se mueve sin él.
- Todo pasa por él.
- Todo depende de él.
- Todo espera por él.
Ha conseguido demostrar algo fundamental:
«Sin mí esto no funciona.»
Lo que rara vez se pregunta es algo más incómodo:
«¿Y si no funciona precisamente por eso?»
CÓMO GANA SIEMPRE MI JEFE
Lo curioso es que mi jefe cree que gana.
- Cree que controla.
- Cree que asegura calidad.
- Cree que “protege” al equipo.
Y en cierto sentido es verdad: Nada funciona sin él
Que es exactamente el problema.
- Pierde tiempo.
- Pierde energía.
- Pierde capacidad estratégica.
Mientras revisa detalles deja de hacer lo único que realmente nadie puede hacer por él:
- Construir equipo
- Desarrollar talento
- Crear autonomía
- Generar criterio
El exceso de trabajo operativo sustituye al liderazgo.
Cuanto más trabaja, más necesario parece. Y cuanto más necesario parece, más trabaja…
Y sin darse cuenta queda atrapado en su propio sistema
EL TALENTO SE CONSERVA… FUERA
Otra ventaja del sistema es que las personas con iniciativa suelen marcharse.
Lo cual simplifica mucho el entorno y al final queda un equipo muy equilibrado:
- Personas prudentes
- Personas pacientes
- Personas adaptadas
Personas que saben que lo importante es no tomar decisiones innecesarias.
El ambiente se vuelve estable, previsible, seguro…
Y sorprendentemente plano.
LA LLEGADA DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
La inteligencia artificial ha cambiado muchas cosas.
Pero aquí no tantas.
La IA ha traído incertidumbre:
- Hay que aprender herramientas nuevas
- Hay que experimentar
- Hay que cambiar hábitos
Pero afortunadamente mi jefe también me protege de esto.
Si hay que usar inteligencia artificial: La usa él.
- Después revisa los resultados.
- Luego los corrige.
- Y finalmente explica cómo debería haberse hecho.
Una formación muy eficiente.
MICROGESTIÓN AUMENTADA
Antes el sistema era sencillo:
Empleado → mi jefe → resultado.
Ahora ha evolucionado:
Empleado → IA → mi jefe → resultado corregido por mi jefe.
Mi jefe no solo supervisa personas también supervisa algoritmos y prompts
EL “CUELLO DE BOTELLA” DEFINITIVO
La inteligencia artificial puede multiplicar la productividad de un equipo.
Pero hay algo que no puede multiplicar:
El tiempo de mi jefe.
Y entonces aparece el límite real:
- Mi jefe revisa todo.
Mi jefe corrige todo.
Mi jefe decide todo.
Mi jefe ahora también valida la IA.
La organización avanza…
a la velocidad de una sola persona.
EL ERROR DE FONDO
Mi jefe cree que el riesgo es la inteligencia artificial.
Pero el verdadero riesgo es otro:
- Que el equipo nunca aprenda a trabajar con autonomía.
- Que el equipo nunca aprenda a pensar por sí mismo.
- Que el equipo nunca aprenda a usar bien la IA.
Porque cuando llegue el momento:
- Mi jefe no podrá hacerlo todo
- La IA sí estará disponible
- Y el equipo no sabrá usarla
Lo que hoy parece control…mañana será retraso, es más es perdida al menos de oportunidad.
CONCLUSIÓN Y MORALEJA
La transformación digital no empieza con la tecnología. Empieza con el liderazgo.
Porque hay una regla sencilla que pocas veces falla:
Mi jefe no delega en personas, Y tampoco sabrá “delegar” en la IA.
Y en un mundo donde la inteligencia artificial multiplica a los equipos que saben usarla, eso significa algo muy simple: No será la inteligencia artificial la que limite a la organización:
Será mi jefe.
Si eres líder de verdad aprende lo necesario de la IA, pero no crees que tienes que cambiar tu “mente” para sobrevivir, después estar posicionado, e incluso crecer.
Al menos no seas tu el que cierre tu unidad, y mandes a tu equipo al paro, por adaptabilidad, que solo puedes tu promover y defender.
Se díscolo y si estas en lo cuarentena y/o cincuentena aprovecha tu experiencia, no bloques la forma de hacerlo: No hay nadie imprescindible, pero no todos son valiosos.