Con 19 millones de inmigrantes, hijos o nietos de inmigrantes, incluyendo no solo magrebíes sino también europeos, la complejidad del electorado francés es evidente. Este contexto plantea un desafío significativo para diseñar mensajes para una audiencia diversa en términos de cultura, religión, etnia y costumbres.
Es evidente que identificar qué estímulos generan las respuestas emocionales y cognitivas deseadas por el electorado es lo primero, pero, en un país como Francia, con su diversidad el neuromarketing se vuelve esencial para crear campañas efectivas que trasciendan las barreras culturales y religiosas.
Pero en estas próximas elecciones, hay que sumar a las emociones y sentimientos, una comprensión de las tradiciones, valores y preocupaciones de cada grupo. Esto permitirá diseñar mensajes que no solo sean culturalmente sensibles, sino también auténticos y resonantes, y sin ir más lejos, no olvidemos que la segunda religión en Francia es la musulmana. Y se asocia inmigración con Magrebí o subsahariano, de eso estoy convencido y que es lo que hará Le Pen, junto con otras cosillas, menores, como Europa, etc,
Esta vez, si quiere ganar, no le queda otra que no solo prometer, deberá en mi humilde opinión validar los mensajes con lideres de opinión y /o “embajadores culturales” de prestigio reconocido que validen los mensajes y asegurando que lleguen de manera efectiva a sus audiencias. Así como poner en valor y garantizar que la diversidad de la sociedad francesa esté reflejada en todas las plataformas de comunicación, desde la publicidad hasta los debates públicos. Esto no solo mejora la percepción de inclusión, sino que también fortalece la conexión emocional con los votantes.
La verdad, esto no es fácil, pero van a ser creo los primeros y van a ser un laboratorio para el resto de Europa.