18 de septiembre de 2024
El IoB es una evolución del IoT que no solo se enfoca en la recolección de datos, sino en la interpretación y predicción de comportamientos. Utiliza análisis de datos avanzados, inteligencia artificial (IA) y aprendizaje automático para convertir los datos recopilados en conocimiento profundo sobre las motivaciones y decisiones de los consumidores.
El Internet de las Cosas (IoT) se ha convertido en una red expansiva de dispositivos interconectados que recopilan datos en tiempo real. La IA generativa, que puede crear contenido nuevo basado en patrones aprendidos, se integra perfectamente con IoT para ofrecer interacciones altamente personalizadas. Por ejemplo, un asistente virtual controlado por IA generativa podría utilizar datos de un reloj inteligente (IoT) para generar recomendaciones de salud personalizadas, como sugerir rutinas de ejercicio o hábitos alimenticios adaptados a las necesidades específicas del usuario.
La verdadera potencia del IoB radica en su capacidad para comprender no solo lo que los consumidores están haciendo, sino por qué lo están haciendo profundiza en la interpretación de los datos recogidos por el IoT para prever y entender el comportamiento de los usuarios. Al integrar la IA generativa, el IoB puede ir un paso más allá al no solo analizar comportamientos, sino también al generar respuestas y contenidos que influyan en las decisiones del consumidor en tiempo real.
Esto es claramente “adivinación” pero si sumáramos el internet del cuerpo, es decir, no solo recoger datos para inferir, sino datos en tiempo real de constantes vitales que se monitorizan, en el que tendríamos incrementos de temperatura, tensión arterial, saturación y pulso en sangre, seria ya la “repera”. Pero nos vamos a quedar en la parte mágica, del IoB, sobre todo por lo polémico que es, y que la normativa europea, no va a permitir el uso desde ahora.
La IA generativa no solo permite crear anuncios personalizados, sino también todo tipo de contenido digital. Blogs, correos electrónicos, descripciones de productos y publicaciones en redes sociales pueden ser generados por IA adaptándose al estilo y tono preferido por cada usuario. Esto significa que una empresa podría enviar correos electrónicos promocionales cuyo contenido esté personalizado en función del comportamiento previo del usuario, analizado por IoB, asegurando que cada mensaje sea relevante y atractivo para el destinatario. Y sobre todo en el momento oportuno de mayor receptividad a la compra.
El entrenamiento de estas IA del comportamiento debería ser no solo cuantitativo, sin cualitativo, al menos usar si no en neuromarketing, el sensorial, para al identificar qué tipo de estímulos (visuales, auditivos, etc.) provocan respuestas emocionales positivas en el cliente, lo que permite a la IA generativa diseñar campañas publicitarias optimizadas.
Esto ya es una realidad.