5 de enero de 2026
No es el petróleo, eso es solo una parte, o eso espero. Si de verdad ha sido capaz de vulnerar la legalidad internacional y la suya interna por unos negocios sin más, de verdad hay que preocuparse.
Vamos a ayudarle a comunicar, porque si ha primado el pragmatismo sobre la ideología de libertad y la democracia, debería haber sido porque con esta acción buscaba la transformación de Venezuela en un actor funcional a los intereses de seguridad nacional USA y de paso estabilizar la zona, en un momento de cambios geopolíticos en el mundo.
Lo que ha querido trasmitir, seguro, es que el objetivo es desmantelar la influencia operativa de Rusia, Irán y China en la región, y su apoyo a otros países de la región como Cuba o Nicaragua, desde Venezuela. No entiendo que tiene que ver México, y lo de Groenlandia, pero dejémoslo en lo primero.
La Administración Trump parece haber decidido que la estabilidad regional y la seguridad energética son objetivos en un nuevo orden geopolítico, que esta cada vez más definido. Y es que “Lo nuevo sobre el orden mundial emergente es que, por primera vez, EE. UU no puede retirarse del mundo ni dominarlo”, como nos decía Kissinger.
Lo que no quiere USA es otra Libia, después de “descabezar” a Gadafi, el país es un Estado fallido, lleno de petróleo y gas, pero Trump, no necesita algo así, necesita el control, y eso con toda la oposición fuera del país la forma de hacerlo es manteniendo a gran parte de la “nomenclatura” controlando un país a través de su economía y que mejor que permitiendo a su ex-ministra del petróleo, y ahora nueva Presidenta, hacer este trabajo, a cambio de…quien sabe…
Pero, volviendo con Kissinger, “un país que exige la perfección moral en su política exterior no logrará ni la perfección ni la seguridad”, Washington, ha optado por “pactar” que es diferente de “negociar” términos concretos con uno de sus enemigos más directo en la zona, supongo que solo para evitar que otros tomen el control del petróleo.
¿Sera que la economía es un factor defensa?