APRENDIENDO LAS TÉCNICAS DE LA RESILIENCIA EN EL EJERCITO

Introducción y definición de riesgo psicosocial aplicado al trabajo.

En el ámbito laboral los estresores son múltiples  de naturaleza distinta y  actúan durante largos periodos de tiempo, de forma continua o intermitente, en los que no solo intervienen variables laborales sino personales.

El concepto de factores  de riesgos psicosociales fue de­finido en 1984 por el comité mixto OIT/OMS[i][1]  como “aquellas condiciones presentes en una situación de trabajo, relacionadas con la organización, el contenido y la realización del trabajo susceptibles de afectar tanto al bienestar y la salud (física, psíquica o social) de los trabajadores como al desarrollo del trabajo.”

Esta primera definición se limitaba a la salud, pero no hacía referencia a factores de satisfacción en el trabajo y de rendimiento en el mismo.

En 1986 la OIT[2]  “Los factores psicosociales en el trabajo consisten en interacciones entre el trabajo, su medio ambiente, la satisfacción en el trabajo y las condiciones de organización, por una parte, y por la otra, las capacidades del trabajador, sus necesidades, su cultura y su situación personal fuera del trabajo, todo lo cual, a través de percepciones y experiencias, puede influir en la salud, en el rendimiento y en la satisfacción en el trabajo”.

Pero no se contemplaba las  percepciones y experiencias del trabajador y su influencia en los  múltiples factores  en el desarrollo del trabajo y el doble efecto que pueden tener los factores psicosociales positivos y negativos en el  ( Kalimo ,El-Batawi y Cooper 1988)[3].Son positivos cuando generan bienestar y motivación, y son negativos cuando causan patologías (estrés crónico, ansiedad, etc.)  y otros efectos no deseados como absentismo y falta de motivación entre otros.

En el ámbito laboral de  las FAS es esencial tener en cuenta  estos factores no solo  durante los conflictos simétricos o asimétricos, sino en la evolución de la profesión militar dentro de unas sociedades cambiantes en las que medidas presupuestarias pueden y de hacen que se tenga que “reprogramar” una salida de la vida militar a una civil, no solo de los  soldados y marineros profesionales, sino de los de carrera.

1.2  LA RESILIENCIA

Resiliencia  significa volver a la normalidad, proveniente del  verbo latino  del verbo resilio, resilire: “saltar hacia atrás, rebotar”. Según el diccionario de la RAE  respecto de la psicología dice“. f. Psicol. Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”

La resiliencia es la  capacidad humana de soportar adversidades,  superarlas e, incluso, construir una vida mejor superándolas (Garcia Silgo y Bardera Mora 2010)[4], una capacidad del ser humano para enfrentarse a uno o varios estímulos adversos.

Según  Bascón Pachón[5]  es una  capacidad de los sujetos para sobreponerse a periodos de dolor emocional, y pueden sobreponerse  a los contratiempos e incluso salir  fortalecidos.

El estudio de la resiliencia ha ido evolucionando de los meros factores sociales y psicológicos  a otros de carácter genético, fisiológico y biológico estudiado por la neurociencia ( neuropsicología, neurobiología, etc)

La resiliencia está claramente vinculada al estrés y en general con las emociones, principalmente las  primarias (cólera, miedo y tristeza),  y de los sentimientos humanos cuyo órgano principal es el cerebro.

El estrés  es un  el conjunto de respuestas del organismo humano frente a cambios y estímulos que alteraran la  homeostasis, y que si bien es un mecanismos fisiológico, y necesario para la adaptación al medio, e incluso positivo. Pero  puede llevar a patologías importantes cuando este se convierte en estrés crónico. Es un riesgo psicosocial que  afecta al trabajador en su salud y en el desarrollo de su trabajo. Este riesgo se ve incrementado en determinadas profesiones, y claramente entre los miembros de las FAS y Cuerpos de Seguridad del Estado  por la propia idiosincrasia de su trabajo.

En la resiliencia influyen factores de sociales, psicológicos, y biológicos. Lo que es un hecho es que si en profesiones convencionales es un factor esencial, en el ámbito de la defensa y la seguridad es esencial, no solo para situaciones operativas, sino para el desarrollo y adaptación a circunstancias laborales  cambiantes.

Pero no se trata de que una vez producida la patología se pueda actuar para modificar mediante cambios plásticos y estructurales, lo que sería una plasticidad adaptativa que implique resiliencia. Sino conocer y actuar de forma previa antes de que se produzca el daño.

1.2 RESILENCIA  Y TRASTORNO DE ESTRÉS POSTRAUMATICO: Evolución.

El estrés agudo y el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y la resiliencia están íntimamente ligados a los conflictos bélicos, aunque no solo con ellos, sino por ejemplo con catástrofes. Este trastorno al igual trastorno por estrés agudo  afecta tanto a la población civil como  los combatientes.

La diferenciación clínica entre el trastorno de estrés agudo y el postraumático, es que mientras que el primero la sintomatología dura menos de un mes, el segundo puede ir desde un mes a tres meses si es agudo y el crónico si duran más de tres meses, según la distinción del DSM-IV5.

Esta patología no es algo novedoso, porque siempre se ha dado  entre los combatientes desde el inicio de la humanidad y existen referencias desde la antigua Grecia hasta nuestros días sobre sus efectos y posibles tratamientos en el ámbito militar (Croq 2000).

El tratamiento desde un punto de vista psicológico y psiquiátrico y por tanto el estudio de esta patología no se da hasta  la primera Guerra Mundial cuando se inició el diagnostico, de lo que se denominó como “neurosis de guerra”, desde entonces hasta nuestros días ha recibido diferentes acepciones hasta la actual TEPT. Con esta denominación aparece por primera vez la tercera edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-III)[6], publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría en 1998.( Croq 2000, Velázquez y otros- 2005).

Cualquier individuo puede sufrir cualquiera  de las dos patologías, y especialmente en conflictos máxime si es combatiente, pero la profesionalización del ejército en el mundo occidental ha traído consigo la búsqueda de soluciones, y un análisis multidisciplinar no exclusivamente relacionado con la psiquiatría o la psicología, sino la búsqueda de factores tales como la herencia genética, la neurobiología, y otras.

De alguna forma la Guerra de Vietnam fue la que marco realmente un punto de inflexión por las  diferencias en cuanto al reclutamiento de los combatientes de los EEUU.

La diferencia de las otras campañas bélicas como pudieron ser la dos Guerras Mundiales o la de Corea, con intención de prevenir este tipo de patologías fue el hecho de establecer a diferencia del reclutamiento tradicional un sistema de elección de los soldados del momento de incorporarse, y por establecer  una duración en campaña de unos doce meses como máximo (excepto los oficiales).

El programa DEROS ( Date Of Expected Return From Oversees)  nació como un desarrollo de la experiencia de los anteriores conflictos para prevenir el TEPT, dado que desde el inicio el combatiente tenía un horizonte temporal claro para reintegrarse a la vida civil. El hecho de tener un horizonte temporal permitía de alguna forma generar una cierta resiliencia.

Pero mientras que el  modelo de reclutamiento de las anteriores guerras fue homogéneo, sin distinciones, en este momento nació un modelo  híbrido entre el soldado profesional y el de reemplazo. No todos los estadounidenses fueron reclutados, dado que los universitarios o estudiantes tenían aplazamiento. Lo que generó una desigualdad respecto de los anteriores conflictos en que los sistemas contemplaban una mayor igualdad. Por lo tanto no fue un reclutamiento universal como en las precedentes guerras.

En este concepto de reemplazo la identificación con sus unidades, un concepto moral de porque estaban reclutados, las diferencias entre ricos y pobres, generaron un recluta muy individual en el que realmente las emociones primarias como el miedo, la alegría, o el odio fueran realmente lo que primo. Las unidades de combate eran en general pequeños grupos, que no entraban en combate sino que realizaban incursiones.

Los factores tradicionales de unidad de cuerpo o  creencia de que estaban luchando por una causa justa no fueron como en las otras contiendas en las que el factor ideológico tenía una importancia capital para generar resiliencia. En las que mientras los soldados de las otras guerras recibían el apoyo de la sociedad y de los medios, en esta no. Solamente se usó una propaganda que no calo en una sociedad americana que veía el conflicto como algo alejado e incluso injustificado por parte de la opinión pública.

Desde la primera guerra mundial se pudo constatar que en  la recuperación del estrés agudo y por tanto la evitación del TEPT cuando se realizaba cerca de los compañeros era más efectiva, que cuando se le enviaba a un hospital psiquiátrico o el hecho de permanecer con su compañeros durante un periodo posterior hacia que la cercanía emocional y el apoyo mutuo de personas que habían vivido situaciones similares fuera en la medida de la cohesión grupal una amortiguador.

Hay investigaciones que han demostrado la ausencia de apoyo social hace que se acentúen los síntomas de estrés postraumático. Esto se ha puesto de manifiesto que en las sociedades con mayores niveles de cohesión social estas sintomatologías descienden entre los combatientes.

Este conflicto fue el último que realizo EEUU con tropas de reemplazo. Pero estas patologías afectan no solo a los recluta, sino a los profesionales como se ha puesto de manifiesto en las guerras del Golfo e Irak.

1.3 NEUROBIOLOGIA  Y RESILIENCIA

 Desde un punto de vista meramente neurobiológico la importancia del neuropeptido Y que es un neurotransmisor  conocido con NPY se ha venido asociando a factores como la memoria, el aprendizaje y en concreto la resiliencia. Esta hormona se libera durante situaciones de estrés pero no actúa de la misma forma que otras hormonas relacionadas con el estrés, sino como desactivador del estrés.

Las dos áreas relacionadas fundamentalmente con el TEPT son el hipocampo perteneciente al sistema límbico   y la corteza cingulada anterior que es parte de la corteza prefrontal  y que se encuentra implicada en el razonamiento y la toma de decisiones.  En una resonancia magnética funcional se puede ver que si la persona sufre TEPT la corteza prefrontal tiene un bajo nivel de actividad mientras que en el sistema límbico la amígdala ( miedo y emoción) están muy activas.

Desde un punto de vista neurobiológico en 1951 con los descubrimientos de Rita Levi-Montalcini, se pudo descubrir que las neutrofinas tienen relevancia en la plasticidad neuronal y se encuentra en el cerebro y los tejidos periféricos. La conocida como  BDNF(brain-derived neurotrophic factor) ejerce efectos positivos sobre la el aprendizaje y la memoria  y los niveles de neutrofinas son esenciales para la resiliencia.

La relación entre el BDNF y el NPY actúan de forma asociada en cuanto a la producción y liberación del NPY.

El NPY tiene efectos neuroprotectores del hipocampo y por tanto en la resiliencia como protector de la depresión.

En el año 2000 la Armada de Estados Unidos realizó un curso de supervivencia de prisioneros de guerra sometiéndolos a privación de sueño, aislamiento, interrogatorios, etc. En esta prueba pudieron ver que aquellos soldados entrenados en resiliencia tenían mayor nivel de este neurotransmisor que está relacionado con la  plasticidad adaptativa y por lo tanto están relacionados con la resiliencia.

La creación del proyecto Army STARRS (Study to Assess Risk and Resilience in Service members) nació como consecuencia de las altas tasas de suicidio que se dieron en el ejército norteamericano a partir del 2008.

Este proyecto en  conjunto con varias instituciones académicas  el Instituto de Salud Mental de los EEUU ha desarrollado estudios de registros médicos con carácter retrospectivos, para encontrar patrones de depresión, TEPT  desde un punto de vista médico y también han realizado ensayos de tipo cognitivo.

De hecho cada persona en función de su personalidad y su situación vital tendrán percepciones distintas  y no la afrontara  de igual manera. En esta campo de lo personal las variables, la motivación, las percepciones, las experiencias, la formación, las capacidades y los recursos personales y profesionales

1.4  PSICOLOGIA  POSITIVA Y RESILIENCIA

Hasta los años 90 del siglo pasado la psicología se centraba en la resolución o evitación de las patologías  psicológicas  pero no de los aspectos relacionados con la prevención o el potencial humano que es lo que hace la psicología positiva.

El precursor de esta área de estudio fue Martin Seligman y está íntimamente relacionada con el concepto de resiliencia en el ámbito de las FAS desde que en el 2008 el  general George W. Casey ( jefe del Estado Mayor y el ex comandante de la fuerza multinacional en Irak) se interesó por esta especialidad como consecuencia de los graves problemas psicológicos que se producían entre los combatientes y ex combatientes de las guerra de Irak

Martin Seligman bajo la dirección del General  Rhonda Cornum creo el CSF ( Comprensive  soldiers fitnes) con tres puntos clave:

  1. Una prueba de actitud psicológica
  2. Cursos de automejora
  3. Y el MRT ( Master resiliencia training) para suboficiales.

Estos se basan en PERMA: emoción positiva, compromiso, relaciones, el significado y bloques de la realización de construcción de la resiliencia y el crecimiento.

En el año 2013 se realizó una modificación que se recoge en la Army Directive 2013- 07[7] con el objetivo de “mejorar la salud física y psicológica y la resistencia de los soldados, sus familias y el Departamento de los civiles del ejército, y para mejorar su rendimiento al proporcionar la autoevaluación y la formación de capacidades en línea con cinco áreas funcionales clave conocidos como los “Cinco Dimensiones de la fuerza.”

 Por este programa  el que han pasado unos 30.000 militares del ejército de Estados Unidos.

Las denominadas “Cinco Dimensiones de la Fuerza” son: Física, emocional, social, espiritual y familiar.

    Estos cinco puntos pueden resumirse en el siguiente esquema:

Fisica Buenas condiciones fisicas, ejercicio, correcta nutrición.
Emocional Autocontrol , resistencia, empatia y en general afrontamiento de las las cuestiones vitales de forma positiva y optimista
Social Intercambio de ideas, comununcación interpersonal, amistad, autocontrol para afrontar retos de la vida.
Espiritual Valores, creencia, identidad y comprensión de la propia finalidad.
Familiar La unidad familiar como vinculo  de seguridad y confont mediante la creación de un ambiente saludable.

Fuente: elaboración propia a partir de csf2.army.mil

Este programa no es el único de entrenamiento  biopsicosocial o psicosocial en EEUU, aunque quizás haya sido el pionero y el resto estén centrados en el como son: National Guard Resiliency Program, Mindfulness-based  Mind Fitness Training, Mindfullness Based Stress Reduction, Air Force Landing Gear, Marine Corps Operational Stress Control, Gallup, Heartmath, National Security Agency Employee Engagement Program, o Trauma Risk Management.

Lo que si constata es la necesidad de crear programas de resiliencia en el ámbito profesional de las FAS  y no solo en EEUU, de hecho, la OTAN está desarrollando y validando su propio programa de entrenamiento psicológico, pero lo que comparto es que es importante tenerlo presente desde el reclutamiento y no solo después.

Pero más allá de la psicología positiva el  Mindfulness Mente Fitness Training (MMFT) para aumentar la resiliencia y optimizar el rendimiento individual  del equipo antes y después de los despliegues, desde el estudio de la neurociencia creado Elizabeth A. Stanley, parece que en principio la experiencia somática es  el campo de estudio para encontrar una solución.

[1]  Informe del comité mixto OIT/OMS de Medicina del Trabajo. Novena reunión. Ginebra, 1984.

[2] OIT (1986). Factores psicosociales en el trabajo: reconocimiento y control. Ginebra: OIT.

[3] Kalimo, R., El-Batawi, M., & Cooper, C. L. (1988). Los factores psicosociales en el trabajo y su relación con la salud. Ginebra: OMS.

[4] García Silgo, Mónica y Bardera Mora, María del Pilar. “Resiliencia, la Defensa Psicológica”, Revista Española de Defensa, nº 266, septiembre, 2010.

[5]http://www.belt.es/expertos/imagenes/REVISTA%20EJ%C3%89RCITO%20N%C2%BA%20852%20MARZO%202012_90-95.pdf

[6] http://www.mdp.edu.ar/psicologia/cendoc/archivos/Dsm-IV.Castellano.1995.pdf

[7]  http://armypubs.army.mil/epubs/pdf/ad2013_07.pdf

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