Seguridad, identidad y coaliciones: el voto árabe ante una elección que enfrenta distintas maneras de entender el Estado y de ejercer el poder.
Actualización al 31 de octubre de 2026. Recuento completo publicado el 30 de octubre; entrega formal al presidente prevista para el 4 de noviembre, tras las comprobaciones pendientes. [28, 29]
1. La segunda elección comienza cuando termina el recuento
2. Del escrutinio parcial al recuento completo
3. La Knéset: una cámara, una circunscripción y muchos interlocutores
4. Los 61 escaños no explican por sí solos la formación del Gobierno
5. El mapa político israelí tiene más de un eje
6. Los partidos árabes tampoco forman un bloque homogéneo
7. La campaña: quién protege, quién responde y quién paga el esfuerzo
8. Lo que los ciudadanos dicen que les importa
9. Castigo al Gobierno y búsqueda de otra garantía de seguridad
10. Gaza: cambiar de dirigente no determina por sí solo el cambio de política
11. El ascenso árabe: más representación, influencia todavía por negociar
12. La frontera entre contar votos y reconocer interlocutores
13. Votar exige presencia: las reglas y sus excepciones
14. La reputación internacional se recupera con decisiones
15. Los escenarios y las señales que permitirán distinguirlos
16. La mayoría también define quién puede decidir
1. La segunda elección comienza cuando termina el recuento
En política, quedar primero y poder gobernar son dos situaciones diferentes. La primera depende de los votos y la segunda, de la capacidad para convertir los escaños en acuerdos si no hay mayoría absoluta.
Israel ofrece una expresión especialmente clara de esa diferencia. Las elecciones del 27 de octubre, las primeras parlamentarias celebradas después del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 han abierto una negociación en la que el partido más votado puede carecer de una mayoría suficiente y sus adversarios pueden disponer de una suma alternativa sin compartir todavía un proyecto de Gobierno.
El recuento completo publicado el 30 de octubre mantiene 53 escaños para el bloque de Benjamín Netanyahu, 48 para las fuerzas opositoras encabezadas por Gadi Eisenkot y 19 para las dos candidaturas árabes. La Knéset tiene 120 diputados y su mayoría absoluta se sitúa en 61. El reparto confirma el bloqueo que apuntaba el escrutinio parcial. [28, 29]
El resultado coloca a los partidos árabes en una posición de influencia potencial. Pero esa influencia depende de que otras fuerzas estén dispuestas a reconocerlos como interlocutores para decidir quién gobierna y con qué programa.
Los vetos anunciados a la cooperación con las candidaturas árabes dificultan convertir su representación en una mayoría alternativa. No debe confundirse su aumento de escaños con una tasa concreta de participación árabe: la afirmación anterior de una participación superior al 80 % se retira por falta de verificación suficiente.
Cuadro 1. La aritmética del poder tras el recuento completo
| Agrupación | Escaños en el recuento completo | Porcentaje de los escaños | Situación respecto a 61 |
| Bloque de Netanyahu | 53 | 44,2 % | Le faltan 8 |
| Bloque de Eisenkot | 48 | 40,0 % | Le faltan 13 |
| Candidaturas árabes | 19 | 15,8 % | Pueden resultar decisivas |
| Bloque de Eisenkot y candidaturas árabes, sumados | 67 | 55,8 % | Superan en 6 la mayoría absoluta |
Porcentajes calculados sobre 120 escaños, no sobre votos. La suma de oposición y candidaturas árabes es aritmética, no una coalición constituida. Fuente: recuento completo publicado el 30 de octubre. [28, 29]
Ahí comienza la segunda elección: la que realizan los dirigentes entre sus posibles socios, sus promesas anteriores y los costes de modificarlas.
El reparto de las once candidaturas
| Candidatura | Escaños | Agrupación analítica |
| Likud | 27 | Netanyahu |
| Yashar | 21 | Oposición |
| B’Yachad | 12 | Oposición |
| Lista Conjunta | 11 | Árabe |
| Los Demócratas | 8 | Oposición |
| Ra’am | 8 | Árabe |
| Yisrael Beytenu | 7 | Oposición |
| Judaísmo Unido de la Torá | 7 | Netanyahu |
| Otzma Yehudit | 7 | Netanyahu |
| Shas | 6 | Netanyahu |
| Sionismo Religioso | 6 | Netanyahu |
Fuente: The Times of Israel, recuento completo del 30 de octubre [28]. La agrupación por bloques describe afinidades y posicionamientos; no equivale a pactos ya firmados. Los once resultados suman 120 escaños.
La participación general fue del 77,9 %, con 5.716.665 votos emitidos. La presentación formal de resultados al presidente está prevista para el 4 de noviembre y la constitución de la cámara para el 10 de noviembre. Son hitos distintos de la formación del Gobierno. [28, 29]
2. Del escrutinio parcial al recuento completo
Durante una noche electoral conviven encuestas, sondeos a pie de urna, recuentos parciales y valoraciones de los participantes. Mezclarlos puede producir una certeza que los datos todavía no permiten.
Las primeras referencias manejadas en los debates situaban a los partidos árabes alrededor de 17 escaños, con estimaciones iniciales que también mencionaban entre 15 y 18. El recuento posterior elevó su proyección a 19.
La variación entre 17 y 19 describía momentos informativos distintos, no un intervalo estadístico. El recuento completo mantiene 19 escaños para las dos listas árabes. Las cifras históricas del escrutinio parcial se conservan solo como antecedentes. [28, 29]
La misma precaución se aplica a las pérdidas del bloque gubernamental. La coalición vencedora en 2022 obtuvo 64 diputados. La información sobre la cámara saliente utilizada en la actualización de 2026 sitúa al bloque de Netanyahu en 68, después de los cambios parlamentarios de la legislatura. Frente a una proyección de 53, las diferencias serían de 11 y 15 escaños, respectivamente. Son comparaciones con bases distintas. [2, 3]
Esto permite hablar de un retroceso relevante, pero no identificar automáticamente qué votantes cambiaron de partido, cuáles se abstuvieron o qué papel desempeñó la movilización de otros grupos.
3. La Knéset: una cámara, una circunscripción y muchos interlocutores
La Knéset es el Parlamento israelí: una institución unicameral de 120 miembros. No existe una segunda cámara equivalente al Senado español.
La ciudadanía elige listas parlamentarias. Actualmente no vota por separado al primer ministro. El Gobierno surge del procedimiento de formación del Ejecutivo y de la confianza de la cámara.
Todo el país constituye una circunscripción nacional única. Los diputados no se distribuyen previamente entre provincias o regiones. El sistema utiliza representación proporcional y listas cerradas y bloqueadas: el elector escoge una candidatura sin alterar el orden de sus integrantes. [4, 5, 6]
Esta configuración facilita la representación de sensibilidades diversas y concede una gran importancia a las alianzas. Una formación puede ser pequeña en número de votos y decisiva para conectar a otros partidos, lo que se ha venido dando en varias ocasiones a lo largo de la historia.
Cuadro 2. Las reglas que condicionan la negociación
| Elemento | Funcionamiento | Consecuencia política |
| Parlamento | Una cámara con 120 diputados | La confianza al Ejecutivo se decide en ella |
| Circunscripción | Única y nacional | No existe reparto provincial de escaños |
| Voto | A una candidatura | Una lista puede reunir varios partidos |
| Listas | Cerradas y bloqueadas | El elector no modifica el orden de los candidatos |
| Umbral | 3,25 % de los votos válidos | Las candidaturas que no lo alcanzan quedan fuera del reparto |
| Distribución | Método Bader–Ofer, relacionado con D’Hondt | Los últimos escaños pueden modificar el equilibrio entre bloques |
| Acuerdos de excedentes | Pactos previos entre candidaturas | Influyen en el reparto de restos si superan el umbral |
| Legislatura ordinaria | Cuatro años | Puede terminar antes por las vías legales previstas |
Fuentes: Knéset e Israel Democracy Institute. [4–7]
El umbral introduce una discontinuidad importante. Una lista con el 3,24 % queda fuera; una que supera el 3,25 % participa en el reparto.
Con cinco millones de votos válidos, ese umbral equivaldría a 162.500 votos. Es un ejemplo matemático, no una cifra del escrutinio actual.
Por eso las alianzas previas pueden determinar el resultado. La fragmentación de un espacio político puede dejar votos sin representación y perjudicar al conjunto de su bloque. Los acuerdos de excedentes no resuelven ese problema: no rescatan a una lista que no supera el umbral. [7]
Cómo pasa una papeleta a convertirse en escaños
El elector introduce en el sobre la papeleta identificativa de una lista. No distribuye votos entre candidatos ni elige un diputado de su localidad. Los escaños obtenidos se asignan siguiendo el orden de la candidatura. La selección interna de esos nombres puede variar entre partidos: las listas cerradas ante el elector no implican un procedimiento interno único. [5, 6]
Primero se aplica la barrera del 3,25 % sobre todos los votos válidos. Después, los 120 escaños se reparten entre las listas que la han superado. Esto produce una diferencia decisiva entre porcentaje de voto y porcentaje de escaños: los votos de candidaturas excluidas no participan en la distribución. [7]
Ejemplo didáctico: si hay 1.000.000 de votos válidos y las listas excluidas reúnen 100.000, quedan 900.000 votos para repartir 120 escaños. La cuota inicial sería 7.500. Una lista admitida con 150.000 votos obtendría inicialmente 20 escaños: tiene el 15 % del voto válido, pero el 16,67 % del voto que participa en el reparto. Es una simulación, no el escrutinio de 2026.
En la primera asignación se divide el total de votos de las listas admitidas entre 120 y se atribuye a cada lista la parte entera de su cociente. Los escaños restantes se distribuyen mediante Bader–Ofer, una fórmula de promedios más altos emparentada con D’Hondt. Para comparar el siguiente escaño se utiliza el cociente votos dividido entre los escaños ya asignados más uno. [7]
Ejemplo simplificado para un escaño restante: A tiene 100.000 votos y 10 escaños; B tiene 60.000 y 6. Los cocientes son 100.000/11 = 9.090,91 y 60.000/7 = 8.571,43. A obtiene ese escaño. El cálculo continúa con los cocientes actualizados mientras queden puestos. En el cálculo real deben incorporarse los acuerdos de excedentes cuando existan. [7]
Qué hacen los acuerdos de excedentes
Dos listas pueden pactar antes de las elecciones para ser tratadas conjuntamente en la fase de reparto de escaños sobrantes. Si ambas superan el umbral, se compara el promedio del conjunto y después se determina cuál de las dos recibe el escaño. El pacto puede cambiar la adjudicación del último puesto. No suma sus votos para salvar la barrera electoral y tampoco obliga a formar una coalición de Gobierno. [7]
Por qué este sistema cambia la campaña
La circunscripción única permite que una candidatura concentre apoyos repartidos por todo el país sin depender de ganar una provincia. A la vez, la barrera obliga a valorar el riesgo de fragmentación: varias listas próximas pueden competir por el mismo electorado y alguna quedarse fuera. La campaña incluye así una disputa por los votos y otra por convencer al ciudadano de que su candidatura logrará representación. Es una interpretación de los incentivos del sistema, no una atribución automática de intención a cada partido.
Respecto a España, la diferencia central es territorial. El Congreso español reparte los escaños principalmente en circunscripciones provinciales, con asignación inicial de representación, mientras Israel realiza un reparto nacional único. Ambos utilizan listas cerradas y fórmulas vinculadas a D’Hondt, pero sus efectos no son idénticos: el tamaño de cada circunscripción y la barrera de entrada modifican cuánto cuesta conseguir representación. [6, 7, 31]
4. Los 61 escaños no explican por sí solos la formación del Gobierno
La mayoría absoluta ofrece una referencia clara, aunque no resume todos los mecanismos institucionales.
Después de las elecciones, el presidente consulta a los grupos parlamentarios y encarga a un diputado la formación del Gobierno. La ley no concede automáticamente el primer intento al líder de la lista más votada.
El primer encargado dispone de 28 días, ampliables hasta 14 adicionales. Si fracasa, se abren las restantes vías legales. El Ejecutivo saliente continúa en funciones hasta la constitución del nuevo. [8]
Además, 61 diputados constituyen la mayoría absoluta, pero no son un mínimo obligatorio de votos afirmativos en toda investidura. Un Gobierno minoritario puede obtener la confianza si reúne más votos favorables que contrarios gracias a las abstenciones. [9]
Conviene distinguir tres situaciones: entrar en el Ejecutivo, sostenerlo desde fuera y permitir su nacimiento mediante una abstención. Los partidos árabes podrían influir a través de cualquiera de esas fórmulas, siempre que existieran acuerdos suficientes.
También debe precisarse qué significa la fragilidad parlamentaria. Perder una votación no derriba automáticamente al Gobierno. Israel dispone de una moción de censura constructiva, que exige al menos 61 votos y una alternativa gubernamental. La retirada de un socio puede bloquear decisiones o abrir una crisis, pero sus consecuencias dependen del procedimiento y de la votación concreta. [10]
Un Ejecutivo minoritario puede ser vulnerable sin estar condenado de antemano a una duración determinada. Su estabilidad dependerá de la calidad de los pactos y de los incentivos de quienes lo sostengan.
Ser primero y conseguir la confianza son decisiones distintas
El precedente de 2009 permite entenderlo: Kadima, encabezado por Tzipi Livni, consiguió 28 escaños frente a los 27 del Likud. Sin embargo, Netanyahu recibió el encargo y formó Gobierno por su capacidad de reunir apoyos. La primera posición electoral no concede por sí sola la jefatura del Ejecutivo. [30]
También conviene separar mayoría absoluta y mayoría en la votación. Ejemplo puramente didáctico: un Gobierno con 58 votos favorables, 55 contrarios y 7 abstenciones puede recibir la confianza, aunque no alcance 61 síes. Otra cuestión es disponer después de apoyos suficientes para aprobar presupuestos y leyes. Una abstención permite una investidura, pero no equivale a entrar en el Gobierno. [30]
Con el reparto actual, los 48 escaños opositores más los 8 de Ra’am sumarían 56; con los 11 de la Lista Conjunta serían 59; con ambas listas alcanzarían 67. Ninguna de las dos candidaturas árabes, por separado, eleva a la oposición a 61. En cambio, 53 más 8 suma 61 para Netanyahu, pero esa combinación es solo aritmética y choca con profundas incompatibilidades políticas. Las sumas identifican posibilidades numéricas; los compromisos públicos determinan cuáles son viables.
5. El mapa político israelí tiene más de un eje
La clasificación entre izquierda y derecha ayuda, pero resulta insuficiente.
En Israel se cruzan las posiciones sobre territorio y seguridad, la relación entre religión y Estado, los derechos de la ciudadanía árabe, la economía, el equilibrio institucional y la continuidad de Netanyahu.
Por eso, oponerse a Netanyahu no convierte a una formación en un partido de izquierdas. Una derecha laica puede enfrentarse a una derecha religiosa por el servicio militar o el matrimonio civil y compartir con ella determinadas posiciones de seguridad.
Cuadro 3. Las principales candidaturas y su orientación
| Candidatura | Liderazgo de referencia | Ideología y prioridades |
| Likud | Benjamín Netanyahu | Derecha nacionalista, con tradición liberal en economía. Prioriza seguridad e identidad nacional judía. No es un partido ultraortodoxo |
| Yashar! | Gadi Eisenkot | Centro de orientación securitaria, con componentes de centroderecha. Instituciones fuertes, Estado judío y democrático, equilibrio de poderes y servicio militar o nacional para todos |
| Together / B’Yachad | Naftali Bennett y Yair Lapid | Alianza entre derecha y centro liberal. Reúne la trayectoria nacionalconservadora de Bennett y el centrismo de Yesh Atid |
| Los Demócratas | Yair Golan | Izquierda sionista, liberal y socialdemócrata. Servicios públicos, igualdad, independencia judicial y oposición a la anexión de Cisjordania |
| Yisrael Beytenu | Avigdor Lieberman | Derecha nacionalista y laica. Dureza en seguridad, servicio militar universal y reducción del poder político ultraortodoxo |
| Shas | Aryeh Deri | Ultraortodoxia sefardí, conservadurismo religioso y protección social y comunitaria |
| Judaísmo Unido de la Torá —UTJ— | Dirigencias de Agudat Israel y Degel HaTorá | Ultraortodoxia asquenazí. Educación religiosa, financiación comunitaria y defensa de su modelo de vida |
| Otzma Yehudit | Itamar Ben-Gvir | Extrema derecha ultranacionalista. Políticas especialmente duras de seguridad y orden público |
| Sionismo Religioso–Zehut | Bezalel Smotrich y Moshe Feiglin | Extrema derecha nacionalreligiosa. Asentamientos y rechazo a un Estado palestino; Zehut incorpora una fuerte liberalización económica |
| Ra’am | Mansour Abbas | Islamismo político pragmático y conservadurismo social. Negociación de mejoras comunitarias y defensa de derechos palestinos |
| Lista Conjunta | Yousef Jabareen como figura de referencia | Alianza de izquierda y nacionalismo árabe palestino. Igualdad ciudadana, derechos colectivos y oposición a la ocupación |
Síntesis de perfiles del Israel Democracy Institute y guías electorales de 2026. Las etiquetas describen orientaciones generales y no uniformidad interna. [9, 11–18]
También sería incorrecto equiparar a los partidos ultraortodoxos con la extrema derecha nacionalreligiosa. UTJ concede prioridad a intereses religiosos y comunitarios; Sionismo Religioso atribuye una centralidad específica al territorio, los asentamientos y la soberanía. Sus alianzas no borran esas diferencias. [15, 17]
6. Los partidos árabes tampoco forman un bloque homogéneo
La expresión «partidos árabes» identifica un espacio de representación, pero puede ocultar diferencias fundamentales.
Cuadro 4. Corrientes dentro del espacio árabe
| Formación | Orientación | Rasgo diferencial |
| Hadash, en la Lista Conjunta | Izquierda socialista, con núcleo comunista | Cooperación judeoárabe y participación de árabes y judíos |
| Ta’al, en la Lista Conjunta | Política árabe laica y pragmática | Igualdad de derechos y representación institucional |
| Balad, en la Lista Conjunta | Nacionalismo palestino laico | «Estado de todos sus ciudadanos» y derechos colectivos |
| Ra’am, candidatura separada | Islamismo político pragmático | Conservadurismo social y negociación de mejoras comunitarias |
Fuentes: composición y perfiles de las candidaturas. [18–20]
No corresponde llamar islamista a toda la Lista Conjunta ni atribuir a Ra’am el programa de Hadash.
Tampoco deben confundirse los ciudadanos árabes israelíes que participan en estas elecciones con la población palestina de Gaza y Cisjordania. Sus relaciones identitarias y políticas no los convierten en un mismo cuerpo electoral.
Esta diversidad importa para la negociación. Una suma de diputados árabes no garantiza una posición conjunta sobre todas las decisiones de seguridad, las políticas sociales o las condiciones para sostener un Gobierno.
7. La campaña: quién protege, quién responde y quién paga el esfuerzo
Las elecciones se desarrollan sobre una discusión más amplia que la continuidad de una persona. Están en juego las responsabilidades por el 7 de octubre, el reparto de las obligaciones militares, los límites del Ejecutivo y las prioridades económicas.
La documentación electoral del Parlamento Europeo identifica entre los asuntos centrales la seguridad, el coste de vida, el reclutamiento ultraortodoxo, la investigación del ataque de 2023 y el conflicto sobre el poder judicial. [21]
La responsabilidad por el 7 de octubre
La oposición reclama una comisión estatal independiente para investigar los fallos políticos y de seguridad. El Gobierno ha defendido una comisión de designación política.
La diferencia afecta a quién investiga, con qué autonomía y con qué capacidad para exigir explicaciones. [21]
Desde la comunicación política, compiten dos criterios de evaluación: la experiencia para afrontar amenazas y la responsabilidad por no haberlas evitado. Un mismo acontecimiento puede movilizar ambos argumentos.
El dirigente que presenta su trayectoria como garantía debe responder también por las decisiones adoptadas durante esa trayectoria. La discusión electoral consiste, en parte, en determinar qué pesa más para cada votante.
El servicio militar y las obligaciones compartidas
La movilización de reservistas convierte el reclutamiento en una cuestión familiar, económica y laboral. El tiempo de servicio afecta al empleo, a los cuidados y a la continuidad de proyectos personales.
Quienes reclaman obligaciones más iguales hablan del reparto del sacrificio. Los partidos ultraortodoxos defienden la preservación del estudio religioso y de su modelo comunitario.
Yashar y Los Demócratas incluyen propuestas para ampliar la participación en el servicio; UTJ prioriza los intereses de su comunidad en esta materia. [11, 13, 15]
Este conflicto complica distintas combinaciones de Gobierno. Puede dificultar una ampliación de la coalición de Netanyahu hacia fuerzas opositoras y también una alternativa que intentara incorporar apoyos ultraortodoxos.
Cambiar de socios no elimina las discrepancias sobre las obligaciones del Estado y de sus ciudadanos.
La justicia y los límites de la mayoría
La disputa judicial enfrenta distintas concepciones del equilibrio institucional.
Los defensores de las reformas invocan el mandato de los representantes electos. Sus adversarios advierten de un debilitamiento de la independencia judicial y de los controles sobre el Ejecutivo.
El juicio por corrupción de Netanyahu añade una dimensión personal, pero la cuestión supera su situación: afecta a las reglas que limitarán a cualquier Gobierno. [21]
El coste de vida y la seguridad cotidiana
Una campaña centrada en la defensa no elimina la preocupación por los precios y los servicios públicos. Tampoco convierte la seguridad en una experiencia idéntica para todos.
Para una parte del electorado árabe, esa palabra se vincula especialmente con la criminalidad y la violencia en sus localidades. Para otros grupos, la prioridad se sitúa en las amenazas regionales.
Ambas preocupaciones remiten a la capacidad del Estado para proteger, aunque exigen políticas diferentes.
8. Lo que los ciudadanos dicen que les importa
Una encuesta del Israel Democracy Institute permite contrastar la agenda pública con las prioridades declaradas.
El trabajo de campo se realizó entre el 31 de agosto y el 3 de septiembre de 2026, con 605 entrevistados judíos y 150 árabes mayores de edad. Los porcentajes agregan la primera y la segunda prioridad, por lo que no son categorías excluyentes. [22]
Cuadro 5. Factores declarados para decidir el voto
| Muestra | Factor | Primera o segunda prioridad |
| Judía | Política exterior y seguridad | 39 % |
| Judía | Economía y coste de vida | 38 % |
| Judía | Reclutamiento | 27 % |
| Judía | Religión y Estado | 26 % |
| Judía | Identidad del líder | 23 % |
| Judía | Reforma judicial | 18 % |
| Árabe | Criminalidad en la sociedad árabe | 53,5 % |
| Árabe | Economía y coste de vida | 46 % |
En otra pregunta, el 68 % de los entrevistados judíos y el 32 % de los árabes consideraron el 7 de octubre un factor muy o bastante central para decidir su voto. Esa medida responde a una pregunta diferente y no debe mezclarse con la clasificación anterior. [22]
Los datos muestran que una misma elección contiene varias agendas. No permiten atribuir una motivación única a cada comunidad ni identificar por sí solos las causas del resultado.
9. Castigo al Gobierno y búsqueda de otra garantía de seguridad
Los debates sobre el resultado plantean dos lecturas: pérdida de confianza en la coalición y redistribución del voto hacia otras opciones de seguridad.
No son explicaciones incompatibles.
Un ciudadano puede mantener posiciones exigentes en defensa y retirar su apoyo al Gobierno porque considera que ha fallado precisamente en esa función. Puede cambiar de partido sin modificar en la misma medida sus preferencias sobre el conflicto.
Cuadro 6. Hipótesis para interpretar el resultado
| Lectura | Qué plantea | Qué permitiría contrastarla |
| Castigo al Gobierno | Pérdida de confianza por su gestión | Encuestas posteriores y valoración de responsabilidades |
| Redistribución del voto de seguridad | Cambio de partido sin moderación equivalente de las preferencias | Estudios de transferencia y posiciones individuales |
| Movilización diferencial | Variaciones de participación entre grupos | Datos territoriales y estudios específicos |
Elaboración propia. Son hipótesis interpretativas, no resultados demostrados.
Hablar de una «fuga de votos» desde Netanyahu hacia Eisenkot requiere datos de transferencia. Una pérdida de escaños y una ganancia simultánea no bastan para reconstruir cada desplazamiento.
Desde la psicología política, la cuestión interesante es cómo cambia el criterio de confianza: qué experiencia se valora, qué fallos se atribuyen al dirigente y qué alternativa se percibe como capaz de proteger.
Se trata de una interpretación analítica. No de un diagnóstico psicológico colectivo ni de una medición de la actividad cerebral de los votantes.
10. Gaza: cambiar de dirigente no determina por sí solo el cambio de política
La sustitución del primer ministro, la composición de una coalición y las decisiones sobre Gaza son cuestiones relacionadas, pero diferentes.
El análisis del Parlamento Europeo encuentra coincidencias de seguridad entre los principales rivales, junto a diferencias sobre asentamientos, violencia de colonos y relaciones exteriores. Esto permite considerar continuidades relevantes sin afirmar que cualquier alternativa produciría exactamente las mismas decisiones. [21]
Una mayoría contraria a Netanyahu no equivale automáticamente a un mandato compartido para una solución de dos Estados. Pero la ausencia de ese acuerdo tampoco elimina todas las diferencias posibles sobre la gestión del conflicto.
La promesa de los 18 meses
El 15 de octubre, Eisenkot prometió terminar con el gobierno de Hamás en Gaza en un plazo de 18 meses desde su llegada a primer ministro y destruir su ala militar. Planteó alcanzar ese objetivo mediante el marco estadounidense de desmilitarización y reconstrucción o mediante acción militar. [23]
Es una promesa electoral documentada, no una previsión independiente sobre lo que ocurrirá.
El plazo permite evaluar posteriormente un compromiso. Su viabilidad dependería de los medios, las alianzas, las condiciones sobre el terreno y la autoridad que asumiera la administración posterior.
La dimensión militar y la gobernanza futura no son una misma tarea. Una estrategia debe explicar ambas.
En Cisjordania, las decisiones sobre violencia de colonos, asentamientos y actuación de las fuerzas de seguridad ofrecerían indicadores concretos de cambio. La evaluación exige observar conductas, además de declaraciones.
11. El ascenso árabe: más representación, influencia todavía por negociar
Cuadro 7. Evolución de la representación de las principales candidaturas árabes
| Elección | Configuración | Escaños conjuntos |
| 2020 | Lista Conjunta, con Ra’am integrada | 15 |
| 2021 | Lista Conjunta y Ra’am separadas | 10 |
| 2022 | Hadash-Ta’al y Ra’am; Balad sin representación | 10 |
| 2026, recuento completo | Lista Conjunta y Ra’am | 19 |
Las alianzas cambian entre elecciones; no se compara una organización idéntica a lo largo del tiempo. [2, 3, 18, 19]
El paso de 10 a 19 escaños representa un aumento del 90 % de la representación parlamentaria de estas candidaturas respecto a 2022. No equivale a un aumento del 90 % en su número de votos. [28]
La participación general del recuento completo fue del 77,9 %. Este dato agregado no permite por sí solo medir qué parte del cambio parlamentario corresponde a la movilización diferencial de cada comunidad. [28, 29]
La cooperación gubernamental cuenta, además, con un precedente. En 2021, Ra’am se incorporó a la coalición que sostuvo al Gobierno de Bennett y Lapid. [18]
Aquel episodio muestra también que tamaño electoral e influencia negociadora pueden divergir. Yamina, el partido de Bennett, obtuvo siete diputados; Yesh Atid, el de Lapid, consiguió 17. No fueron siete para ambos conjuntamente. Lapid articuló una coalición de ocho partidos cuyo acuerdo situó inicialmente a Bennett al frente del Ejecutivo. [25]
Un partido pequeño puede adquirir un gran poder si resulta imprescindible para conectar a los demás. Pero esa posición necesita traducirse en compromisos capaces de sobrevivir a las primeras decisiones difíciles.
12. La frontera entre contar votos y reconocer interlocutores
El crecimiento árabe plantea una cuestión de legitimidad política.
Cuando un partido considera útiles los votos de una minoría para bloquear a un adversario, pero rechaza de antemano cualquier participación de sus representantes en las decisiones, establece una frontera sobre quién puede influir en el Estado.
Desde la psicología social, cabe interpretar que las identidades colectivas elevan el coste de algunos pactos. La pregunta deja de ser únicamente qué propone un socio e incorpora quién es ese socio.
Esta es una hipótesis sobre los incentivos políticos, no una explicación universal de los ciudadanos o de los partidos.
Los dirigentes negocian ante dos públicos: los posibles socios y sus propios electores. Las promesas de campaña pueden limitar acuerdos posteriores; el resultado puede obligar a revisarlas.
Lo relevante será observar cómo se justifican esas revisiones y qué compromisos verificables las acompañan.
13. Votar exige presencia: las reglas y sus excepciones
Israel mantiene un sistema esencialmente presencial. No existe voto por correo ni por internet como mecanismo general para la ciudadanía.
Un ciudadano que está fuera por viaje, estudios o trabajo particular debe, en general, regresar al país para votar. Las embajadas no funcionan como colegios abiertos a todos los ciudadanos residentes en el extranjero. [4]
Cuadro 8. Modalidades de votación
| Situación | Procedimiento |
| Elector ordinario | Colegio asignado según su domicilio |
| Voto por correo desde casa | No existe como mecanismo general |
| Voto por internet | No está habilitado |
| Ciudadano común en el extranjero | Generalmente debe regresar al país |
| Personal estatal y de determinadas instituciones destinado fuera | Representaciones habilitadas, con requisitos legales |
| Familiares de ese personal | Algunos están incluidos bajo condiciones específicas |
| Militares | Colegios especiales, con posible votación anterior a la jornada general |
| Hospitalizados, personas presas y otros colectivos previstos | Colegios y procedimientos especiales |
| Personas con movilidad reducida | Colegios accesibles conforme a las reglas aplicables |
Fuentes: Comité Electoral Central e Israel Democracy Institute. [4, 26, 27]
Estas excepciones impiden afirmar que nadie puede votar antes de la jornada ordinaria o fuera del territorio. También impiden confundirlas con un derecho general al voto remoto.
El doble sobre y el escrutinio posterior
Determinados electores autorizados a votar fuera de su colegio habitual utilizan un sobre interior para la papeleta y otro exterior con su identificación.
El Comité comprueba que tienen derecho a votar y que no lo han hecho también en otro colegio. Después separa los datos identificativos y cuenta el voto anónimamente.
Ese procedimiento protege frente al voto duplicado y mantiene el secreto. Su comprobación centralizada contribuye a que una parte del escrutinio se incorpore después del recuento ordinario. El doble sobre no es un voto por correo disponible para cualquier ciudadano. [26]
14. La reputación internacional se recupera con decisiones
La posibilidad de un cambio de Gobierno también abre preguntas sobre las relaciones exteriores.
Una nueva interlocución puede facilitar oportunidades, pero consolidarlas exige medidas. La actuación frente a la violencia de colonos, la rendición de cuentas y las decisiones sobre Gaza ofrecen indicadores más útiles que una etiqueta general de aislamiento.
El apoyo estadounidense no demuestra aceptación internacional completa. Una protesta diplomática tampoco mide por sí solo aislamiento absoluto.
La reputación tiene consecuencias cuando afecta a la cooperación política, económica y de seguridad. Por eso forma parte de la capacidad de gobernar, aunque no sustituya a las obligaciones de protección de la población.
La evaluación debe realizarse sobre compromisos, relaciones y conductas. Cambiar el tono puede abrir una puerta; atravesarla requiere decisiones.
15. Los escenarios y las señales que permitirán distinguirlos
La negociación no se reduce a una única salida. Existen varias combinaciones posibles, cada una con dificultades propias.
Cuadro 9. Posibles salidas al bloqueo
| Escenario | Acuerdo necesario | Principal dificultad | Señal verificable |
| Continuidad de Netanyahu | Ampliar apoyos fuera de su bloque | Conseguir socios adicionales | Compromisos públicos de respaldo |
| Gobierno amplio entre rivales | Pacto entre fuerzas de ambos bloques | Liderazgo, responsabilidades y programa | Acuerdo de Gobierno o rotación |
| Gobierno opositor con participación árabe | Coalición y programa compartido | Seguridad, derechos y aceptación mutua | Acuerdo formal |
| Gobierno opositor con apoyo árabe externo | Pacto parlamentario | Presupuestos y decisiones conflictivas | Compromisos escritos |
| Acuerdo opositor con fuerzas ultraortodoxas | Negociación con otros socios | Servicio militar, religión y presupuestos | Cambios explícitos en las condiciones de pacto |
| Investidura mediante abstenciones | Permitir el nombramiento sin apoyar al Ejecutivo | Construir después una base de gobierno | Abstenciones suficientes anunciadas |
| Repetición electoral | Fracaso de las vías legales | Persistencia de los vetos | Agotamiento del procedimiento |
Elaboración propia. No se asignan probabilidades.
Entre 2019 y 2022 se celebraron cinco elecciones parlamentarias. El precedente demuestra que la repetición es posible, pero no que vaya a producirse ahora. [2]
Tampoco puede darse por hecho que otra elección concentraría el voto y resolvería el bloqueo. Podría hacerlo, mantenerlo o generar una fragmentación distinta.
La prospectiva consiste en conservar abiertas las alternativas plausibles y determinar qué hechos permitirían descartarlas.
16. La mayoría también define quién puede decidir
Estas elecciones permiten que convivan varias realidades.
Puede existir castigo al Gobierno sin una moderación equivalente de las preferencias de seguridad. Puede haber continuidades estratégicas junto a cambios relevantes en la gestión del conflicto. Puede aumentar la representación árabe sin que desaparezcan los vetos a su participación.
Netanyahu puede encabezar la primera candidatura y carecer de mayoría. La oposición puede sumar suficientes diputados con las fuerzas árabes y no alcanzar un acuerdo. Los partidos pequeños pueden adquirir una influencia superior a su tamaño cuando resultan imprescindibles.
El resultado electoral distribuye representación. La negociación posterior revela cómo se acepta compartir el poder.
Para evaluar el alcance del cambio habrá que observar acuerdos sobre presupuestos, servicio militar, rendición de cuentas, independencia institucional, seguridad y derechos. Allí se distinguirá una mayoría circunstancial de un proyecto capaz de gobernar.
La prueba política comienza cuando los números obligan a negociar con quienes el discurso electoral había situado fuera del acuerdo.
17. Fuentes y referencias
[1] The Times of Israel. (2026, 28 de octubre). With over 85% of votes counted, pro-Netanyahu bloc gets 53 seats, Eisenkot-led bloc at 48 and Arab parties have 19. Antecedente del recuento parcial.
[2] Israel Democracy Institute. Resultados de las elecciones de 2022.
[4] Israel Democracy Institute. Knesset 101 How Parliament and National Elections Work in Israel.
[5] Israel Democracy Institute. Candidate List Selection Ahead of Israel’s 2026 Election.
[6] Knéset. Electoral System in Israel.
[7] Knéset. Distribution of Knesset Seats Bader–Ofer Method.
[8] Knéset. Forming a Government.
[10] Israel Democracy Institute. Constructive Motions of No-Confidence Q&As.
[11] Israel Democracy Institute. Perfil de Yashar.
[12] Israel Democracy Institute. Perfil de Together.
[13] Israel Democracy Institute. Perfil de Los Demócratas.
[14] Israel Democracy Institute. Perfil de Shas.
[15] Israel Democracy Institute. Perfil de Judaísmo Unido de la Torá.
[16] Israel Democracy Institute. Perfil de Otzma Yehudit.
[17] Israel Democracy Institute. Perfil de Sionismo Religioso.
[18] Israel Democracy Institute. Perfil de Ra’am.
[19] Israel Democracy Institute. Perfil de la Lista Conjunta.
[20] Israel Elections 2026. Guía de programas y candidaturas.
[21] Servicio de Estudios del Parlamento Europeo. 2026 Israeli legislative election.
[24] Ynet. Participación comunicada al cierre del 27 de octubre de 2026.
[25] Israel Democracy Institute. Resultados de las elecciones de 2021.
[26] Comité Electoral Central. Información al votante y sobres exteriores.
[27] Comité Electoral Central. Votación en representaciones israelíes en el extranjero.
Material de partida
Transcripciones aportadas de DW español y del debate de France 24 sobre las elecciones israelíes del 27 de octubre de 2026. Las valoraciones de los participantes se distinguen de los datos y de las interpretaciones propias del artículo.
[28] The Times of Israel. (2026, 30 de octubre). With all votes counted, Netanyahu’s bloc has 53 seats, Eisenkot’s 48, Arab parties 19. https://www.timesofisrael.com/with-all-votes-counted-netanyahus-bloc-at-53-seats-eisenkots-48-arab-parties-19/
[29] The Times of Israel. (2026, 30 de octubre). Central Elections Committee publishes final election results, Knesset to be sworn in Nov. 10. https://www.timesofisrael.com/liveblog_entry/central-elections-committee-publishes-final-election-results-knesset-to-be-sworn-in-nov-10/
[30] Kenig, O. (2026, 15 de abril). Everything You Need to Know About How a Government is Formed Following Elections. Israel Democracy Institute. https://en.idi.org.il/articles/63976
[31] España. Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General, arts. 161–163. https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1985-11672
Nota de acceso. El enlace aportado de Haaretz no permitió consultar el artículo íntegro. No se le atribuye el listado nominal de diputados ni datos no leídos. La actualización se apoya en las fuentes accesibles identificadas.